salsinmiedo


De la homofobia interna a la homonormatividad

dr. seussEn qué momento la llamada comunidad homosexual, en ocasiones comunidad LBGT, pasó a ser tan homogénea. Habrá sido la obsesiva necesidad de formar parte de un colectivo que en el mejor de los casos solo representa a sus miembros más vocales, espontáneos/as y descarados/as. Habrá sido la reproducción de perfiles mercadeables que amenazan el genio e imaginación de quienes no satisfacen las posibilidades de venta. Habrá sido la absurda invención de un sexto sentido calificado de “gaydar” o radar gay, que limita la identificación de personas LGBT a atributos superfluos, que predispone las ideas y conductas aceptables para poder asumirse y relacionarse. Habrá sido la construcción de una agenda poco o nada consecuente que transgrede toda lógica de continuidad al priorizar el matrimonio y la participación en el ejército sobre los derechos laborales, de salud, de educación, de libre expresión e incluso de representación legal.

Me atrevo a resumir lo anterior en una frase “homofobia interna”. Solía honrarme convocar espacios de diálogo, auto-crítica y catarsis. Pero con demasiada frecuencia, ese mismo espacio se tornaba predecible, discriminatorio y hasta excluyente. ¿Habrá sitio para los/as disidentes, aquellos/as que reúsan categorizarse, que atentan contra la homonormatividad? Quisiera pensar que sí. Temo, sin embargo, que hemos frustrado los esfuerzos de una convivencia intrínsecamente compleja y diversa, en ánimos de apaciguar debates y facilitar aproximaciones teóricas, contribuyendo de este modo a nuestra lenta pero segura desaparición.

Por favor, no me malinterprete, no se trata de desprestigiar el admirable trabajo que por décadas han impulsado colectivos y comunidades, pero sí, una invitación a problematizar y repensar la pertinencia y vigencia de las comunidades en una lucha por la pluralidad de ideas y de agendas, y cuyo atropello a los/as poco adaptados/as se ha vuelto demasiado previsible. Me enorgullece vivir el momento en el que progresivamente se reconocen derechos y aceptan errores fundamentales y constitucionales, pero insisto la lista de deudas es infinita, tan infinita como la de los sujetos a quienes debe.


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